Bryan Pérez, talento 100 % salvadoreño

La historia del destacado surfista salvadoreño Bryan Pérez, quien está cerca de conseguir medalla para el país en Lima.

“Yo, haciendo oficio en la casa y de escondidas Bryan se me iba a surfear. Me decían que lo veían surfeando y yo preocupada porque se podía ahogar.”

La del recuerdo es María Pérez Romero, orgullosa madre del destacado sufista salvadoreño, Bryan Pérez, que nos comparte divertida que en aquel entonces, la queja cotidiana de sus vecinos era “niña Mary, Bryan anda surfeando otra vez”.

Pérez, que ya tiene en su poder una medalla de bronce y podría pelear el oro panamericano el fin de semana, es un amante de las olas desde la infancia.

Su familia lo recuerda como el surfista más destacado en todas las competencias disputadas en la playa Punta Roca, La Libertad, desde que tienen memoria. “Siempre lo ganaba todo, algunos ni querían participar porque decían que Bryan ganaría todo”, recuerda Carlos Pérez, hermano mayor de Bryan.

Bryan Pérez nació en la comunidad Río Mar de la Playa Punta Roca, La Libertad, el 10 septiembre de 1999, y creció junto ahí, amando el mar, junto a sus hermanos Delmi, Kevin y Carlos, bajo el calor de una de las más reconocidas playas del país para surfear.

Hace tres años se mudó a la playa El Zonte para seguir con mayor disciplina su rutina de entrenamientos para competencias internacionales y locales, pero no olvidó nunca sus orígenes y ocasionalmente visita a su familia, vecinos y amigos de la comunidad.

Frente a la casa de María Pérez, se ubica una pequeña cancha de fútbol.


“Aquí jugábamos fútbol de pequeños, pero siempre se encantó por el surf. Cuando estábamos bien pequeños, cuidábamos carros (a cambio de unas monedas) y de repente aquel me decía: ‘Carlos, vámonos a surfear. Mi padre (Carlos) tiene una panadería y de escondidas dejábamos de hacer pan y nos íbamo s asurfear, mi papá nos llegaba a traer todo enojado…”, recuerda su hermano y cómplice.“Ni cuenta me daba (que se inscribía en los torneos) y me decían después: ‘ganó Bryan’”, se ríe su mamá.

Y así, de a poco, Bryan se fue metiendo en el deporte federado. “Tenía siete años y salía a surfear, se me escapaba de la casa con una mitad de tabla que le habían regalado, no teníamos dinero para comprar una entera”, recordó María.

Y literalmente todo comenzó hace más de diez años con esa mitad de tabla de surf que un amigo le regaló.

¡Cómo no serán las cosas que una de sus primeras tablas se la regaló el tico Anthony Fillingim cuando tenía 11 años! Y ayer, Bryan lo eliminaba en olas panamericanas.

Del dinero que ganaban cuidando los carros de los turistas que frecuentaban la playa Punta Roca, Carlos, hermano mayor de Bryan, se animó a comprar un buggy, una tabla pequeña.
“Nos escapabamos a la playa, mi hermano parecía pescado porque pasaba surfeando todo el día, no paraba.

Solo se tomaba una sopa instantánea y de nuevo al agua. Yo le decía que no aguantaba tras tres horas, pero él seguía. Con el dinero que ganábamos, comprábamos quillas, tablas, cosas para surfear.”Carlos siempre acompañó a Bryan en su sueño de llegar al podio. “Nos decía: algún día seré profesional y le ayudaré a mi familia… ahora, mi hermano, ya andas en los Juegos Panamericanos”, dijo, todo orgullo.

Por: RT

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