El tesoro oculto en las faldas del imponente Chinchontepec

Foto | Internet

Chinchontepec o Cerro de dos tetas (senos) en el atávico Náhuat,  idioma hablado por los primeros habitantes de Mesoamérica, se alza a 2,182 metros sobre el nivel del mar, vigilando el territorio como un dios, imponente y omnisciente, centro de la agricultura en la zona norte del municipio, sus tierras fértiles han alimentado a tecoluquenses de generación en generación, en la actualidad sus faldas se aprecian estampadas con mosaicos de cultivos anuales; ¡pero!, si damos un vistazo al pasado…

Tribus como potones, pipiles y otros florecían por todo el territorio salvadoreño, prueba de ello los diferentes sitios arqueológicos, entre los más celebres Tazumal, Joya de Cerén, Quelepa entre otros, todos ellos ampliamente documentados, dotando de gran riqueza cultural a nuestro “pulgarcito de américa”, la historia general de El Salvador es algo de lo que todos tenemos conocimiento; lejos de generalizar ahondaremos en la historia precolombina de nuestra Tecoluca, nuestra herencia pipil, ¡su historia debe ser recuperada!.

Tecoluca posee bajo su jurisdicción El sitio arqueológico Tehuacán “Lugar de Dioses” es un destacado centro ceremonial, muy concurrido en los tiempos precolombinos, Es poco lo que se conoce de la historia de esta reliquia indígena, claro en comparación con lo que aún falta por descubrir.

Tehuacán fue documentado por primera vez por el célebre arqueólogo y periodista Ephrain Squier a mediados del 1850, Terry Barnhart escribe “Eprahin George Squier and the Development of American Antropology”  obra que describe el sitio con múltiples terraplenes y el uso impresionante de la piedra canteada por los nativos, hace mención del popular “león de Piedra” un petroglifo con la representación de un jaguar y un mono, además de otras piedras talladas encontradas por el área, durante siglos de saqueos muchas de estas piedras terminaron siendo parte de la suntuosa basílica  Nuestra Señora del Pilar y de las calles de la creciente ciudad de San Vicente, además del arraso de innumerables piezas arqueológicas vendidas a coleccionistas privados.

Los vestigios más importantes que componen el mítico centro ceremonial son: la pirámide principal con 20 metros de altura, un juego de pelota en forma de “I”, además de pirámides circulares y pirámides dobles “gemelas”. Durante los tours realizados al ahora Parque Ecoturístico Tehuacán “Lugar de Dioses” se comparte la  reseña histórica más detallada del que fue uno de los más importantes centros ceremoniales en el periodo clásico tardío y cuna de las tribus Nonualcas de las que desciende Anastasio Aquino, que posteriormente se convirtió en una pujante hacienda añilera, además de hacer senderismo y visitas al mariposario ¡visita el parque y desvela la cuantiosa riqueza de este tesoro precolombino oculto en las faldas del Chinchotepec!.

Foto | Manuel Pala1cios

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