López Obrador se autocrítica tras las elecciones: «Se tiene que trabajar más con la gente».

El partido gobernante se ha impuesto a nivel federal, pero va hacia abajo en la capital y dependerá de sus aliados para mantener una mayoría en la Cámara Baja.

El presidente mexicano Andres Manuel López Obrador.

El recuento rápido de las elecciones más grandes de la historia de México ha dejado un sabor agridulce entre los simpatizantes del partido oficialista Morena. El presidente López Obrador ha valorado positivamente el avance logrado por su partido en la lucha por las gubernaturas, pero ha sido autocrítico a la hora de analizar los resultados en la Cámara de los Diputados y Ciudad de México. A partir del miércoles, el país podrá conocer los resultados oficiales que terminen de avalar el nuevo escenario político que marcará la segunda mitad del sexenio y la carrera por las elecciones presidenciales del 2024.

Según los últimos datos, Morena se impondría en 11 de las 15 gubernaturas que había en juego, mientras que el conservador PAN sumaría dos y las dos restantes se las repartirían entre Movimiento Ciudadano y el Partido Verde. El partido oficialista sigue siendo el más votado entre los mexicanos -con el 35% de los votos- y también logra ampliar su poder territorial con nuevos bastiones federales y locales, pero se queda lejos de los objetivos marcados en la Cámara de los Diputados. En el 2018, Morena tenía 256 escaños y mayoría simple en solitario, en esta ocasión podrían alcanzar 197 y, para superar la mitad de los asientos, necesitarán apoyarse en sus aliados del Partido de los Trabajadores y Partido Verde.

Khemvirg Puentes, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cree que esta derrota de Morena en la Cámara Baja les va a obligar «a depender por completo del Partido Verde, que no es un gran entusiasta del proyecto de AMLO. El destino de la transformación que propone el Presidente estará sujeta a chantajes». El Gobierno y sus aliados tampoco alcanzarán la mayoría calificada en el Congreso, lo que les habría permitido introducir cambios en la Constitución y aprobar sin resistencia algunas de sus reformas más polémicas, como la energética.

En el arco de la oposición, los resultados preliminares han llenado de optimismo a unos partidos necesitados de buenas noticias tras el descalabro electoral del 2018. En la Cámara Baja suben los tradicionales PRI y PAN, con un máximo de 75 y 117 escaños respectivamente. Su inédita coalición ‘Va por México’, junto al izquierdista PRD, rondaría los 200 asientos y servirá para levantar un importante contrapeso legislativo frente al Ejecutivo. Esta fórmula opositora ha superado con éxito su primera cita electoral y, tal explica Puente a EL MUNDO, «es una confirmación de que juntos pueden resistir más y frenar el ímpetu autoritario del Gobierno. La gran prueba serán las presidenciales del 2024».

FIASCO

La batalla por las alcaldías de la Ciudad de México ha supuesto un jarro de agua fría para Morena. Después de ser gobernada durante dos décadas por la izquierda, el partido oficialista ha perdido seis de las once alcaldías capitalinas que había conquistado en el 2018 dejando a su jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, rodeada de regidores opositores. El presidente López Obrador ha reconocido que «hay que trabajar más con la gente» y ha culpado de la derrota a «la guerra sucia de los medios de comunicación». Según explicó ayer desde el Palacio Nacional, ante la atenta mirada de los periodistas, «aquí está todo, ponen la radio y es todo en contra, cambian de estación y es lo mismo. Entonces sí aturden y confunden».

El académico Puente tiene otra interpretación respecto a lo ocurrido en Ciudad de México: «Tiene más que ver con el perfil del votante, que es mucho más informado, con mayor escolaridad y estabilidad de ingresos que en el resto del país». También señala la existencia de un daño colateral en estos resultados «es un desgaste del partido, pero también un voto de castigo contra el desempeño de los dos candidatos favoritos para suceder a López Obrador: tanto Claudia Sheinbaum, como del canciller de Exteriores, Marcelo Ebrard, quien estuvo a cargo de la capital durante la construcción de la accidentada línea 12 de metro».

A pesar de haberse celebrado en mitad de una pandemia, estas elecciones de mitad de mandato han sido las más participativas de los últimos 10 años, con una tasa estimada del 52%. Las autoridades han confirmado que sólo 30 de los 13.175 centros electorales no pudieron abrir y que se registraron 21 incidentes violentos, aunque aislados. Algunos de ellos han dejado imágenes surrealistas: fajos de dinero volando a las puertas de los centros de votación, restos humanos abandonados junto a filas de votantes, robo de material electoral, agresiones a funcionarios, ataques armados, secuestros y la detención de un centenar de personas sospechosas de haber cometido delitos electorales.

Cortesía: elmundo.es

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