Río Lempa en una espiral mortal de sus aguas

Los impresionantes 360.2 kilómetros que recorre el río Lempa en territorio nacional, equivale al 85.4 % de sus 422 kilómetros de longitud. Su nacimiento en el municipio de Olopa, Guatemala y su paso por suelo hondureño lo convierten en una fuente hidrográfica trinacional.

Río Lempa es utilizado por la población rural por carecer de agua domiciliar como recurso para lavar ropa y bañarse. Foto Diario Co Latino/Alfredo Carías

Aguas que en los tres países son utilizadas para el abastecimiento de agua potable; la generación de energía eléctrica, producción de alimentos y ecosistema de biodiversidad, que por ahora se encuentran en una situación comprometida que puede generar cambios irreversibles.

Hugo Roberto Urquilla, habitante del Bajo Lempa, de la comunidad El Naranjo, señaló que los estragos en las riberas del río Lempa se deben al monocultivo de la caña de azúcar, que ha venido talando la barrera natural de los márgenes del cuerpo de agua.

“Ahora tenemos que las aguas del río van quitando la ribera y adentrándose, y van afectando la borda con la llegada del agua hacia adentro. Las comunidades estamos en situación difícil. La salud es otra situación grave, esta semana -un conocido- murió a causa de la Insuficiencia Renal Crónica; y vemos como van creciendo los casos por la presencia del monocultivo de la caña de azúcar, que riegan por aire el glifosato para madurarla, pero contaminan el agua, el suelo y el aire”, expresó Urquilla.

El caudal del río Lempa significa para el país 11,538.8 millones de metros cúbicos de agua, que son aportados por la estación lluviosa y otras fuentes tributarias que se conectan a través de la cuenca transfronteriza que comparten con Guatemala, y se considera que es el 56.9 % de las aportaciones al año, de acuerdo con datos de la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa.

No obstante, en la época del verano o época seca, el Lempa sufre los embates de la deforestación al que ha sido expuesto y al impacto del Cambio Climático, que le arrebata su abundancia para que la población se abastezca de especies como punches, peces y almejas, así como la aportación hídrica al cultivo de granos básicos.

Marisela del Carmen Martínez y Julia del Carmen Garay, ambas de la comunidad El Naranjo, se dedican a “almejear”, en un brazo del río Lempa. Foto Diario Co Latino/Alfredo Carías.

En el verano hemos visto en tramos del río Lempa donde los peces ya no hayan refugio y vemos como mueren algunos que quedaron aislados en pozas que se hicieron con las lluvias, pero como ya no hay agua suficiente en el río y mueren también por el envenenamiento. Y ni podemos pasar en lancha, porque el río está bastante bajo en su nivel, casi seco es una situación difícil”.

“Pertenezco a la comunidad El Naranjo, y fuimos testigos como una tormenta que cayó de repente y nos sorprendió a todos, pues esa mañana habían regado el madurante Glifosato, ¿qué pasó? Pues claro, todo se fue al río Lempa, el que terminó en una mortandad de pesces… eso -cheliaba- (brillaba), era una gran mancha de pescados muertos y de todo tamaño y nos dejó sin una fuente de alimento”, manifestó Urquilla.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en su último informe sobre Índice de Calidad Sanitaria de las Aguas Superficiales reportó que el 60 % de sitios de muestreo poseen agua de “Calidad Sanitaria Mala”, al registrar 68 sitios de muestreo de las regiones hidrográficas del país. Otro 15 % de estos sitios, que serían 17 zonas, la “Calidad Sanitaria era Regular”, y un 25 % del muestreo la “Calidad Sanitaria era Pésima”, descartando la categoría “buena” para cualquier río del país.

Sin embargo, el río Lempa es un recurso que la población necesita para subsistencia y generar ingresos económicos, como lo realizan Marisela del Carmen Martínez y Julia del Carmen Garay, ambas de la comunidad El Naranjo, que se dedican a “almejear” (colectar almejas), cuyas familias por décadas se han dedicado a su recolección.

“En estos momentos es muy difícil hacer extracciones de almeja del Lempa, primero por las descargas (por las represas hidroeléctricas) que elevan el nivel del río porque las almejas están a ras del suelo y se tiene que tener mucha rapidez para tomarlas. Aunque también el uso de agroquímicos en los cañales ha tenido un gran impacto en las aguas del Lempa, porque las especies mueren más rápido por la contaminación de ese cultivo de la caña, es agresivo por su extracción de agua, por el veneno que riega la avioneta y por las cantidades excesivas que llegan a nuestras comunidades”, opinó Marisela Martínez.

Su experiencia con la Insuficiencia Renal Crónica ha sido a través de su padre, quien la padece desde hace dos años. “Queremos que las autoridades hagan algo, mi padre está en el estadio 2, de esa enfermedad y si bien aún no le hacen diálisis puede en cualquier momento llegar a un nivel hospitalario y no contamos con los medios económicos.

Julia del Carmen Garay, reafirmó que “almejear”, la agricultura y la pesca, son los únicos recursos con que los cuentan las familias que habitan el cantón El Naranjo, para su subsistencia diaria.

“La jornada de trabajo depende de la marea del río, si está baja podemos ir a recolectar la almeja, que se trata de un período de seis horas más o menos, donde se pueden recolectar 4 u 5 sacos de almejas y luego lo venden en la comunidad y otros lo comercializan en mercados. Claro, antes era más abundante la presencia de la almeja, se sacaban hasta 10 sacos y ahora sacan 4 o 5 , la presencia de la almeja ha variado por la contaminación del Lempa”, indicó Julia del Carmen.

Playa Los Negritos, en la desembocadura del río Lempa al océano Pacífico, recibe todos los desechos plásticos y cortezas de árboles en sus márgenes. Foto Diario Co Latino/Stella López.

Los asolvamientos del Lempa son el resultado de la deforestación de los bosques de galería en sus riberas que caen por la presión del agua, por la extracción sin control del lecho arenoso, más toda la basura y contaminación agroquímica que llega a su corriente en su paso al océano Pacífico, comentó, Bernardo Belloso, integrante de CRIPDES San Vicente-La Paz, al señalar los estragos en el cuerpo de agua.

“Últimamente, hasta los cañeros han perdido parte del cultivo por la presión del agua, cuando toma fuerza y se ensancha, en lugar de seguir su rumbo natural a lo largo. Ahora, el agua ha llegado a las bordas (montículos de tierra) y los gaviones (muros de piedra en malla metálica), que son estructuras que fueron construidas luego del huracán Mitch (1998), que están sin procesos de reparación, por lo que genera una condición de gravedad”, manifestó Belloso.

Para el activista de CRIPDES, la situación del río Lempa es “compleja”, en donde la “mano del hombre” tiene una implicación directa, ya sea, contaminándolo con agrotóxicos, profundizando el saqueo de su lecho y la sobreexplotación de sus aguas como la demanda de la caña de azúcar.

“Ahora tenemos consecuencias graves y casi irreversibles, sabemos de lugares áridos por la falta de árboles y que particularmente cuando llueve termina erosionada la tierra. Y hemos visto caer árboles de más de 40 años de edad, que luego que sus raíces quedaron expuestas caen al río y terminan junto a la basura de plásticos en la bocana del río Lempa cuando llega al mar”, agregó.

Bernardo Belloso, integrante de CRIPDES San Vicente-La Paz, señala que los estragos al río Lempa, son multicausales. Foto Diario Co Latino/Stella López

Informes oficiales señalan que El Salvador cuenta con once cuencas hidrográficas, de las cuales el río Lempa es una de las más importantes, cuya cuenca abarca el 47.6 % del territorio nacional que lo convierte en el río con mayor recorrido en el territorio.

No obstante, al llegar a la Playa Los Negritos, el escenario es diferente, el río Lempa, antes calmado, se convierte en aguas agitadas al unirse al océano Pacífico, en donde arroja a su paso cortezas de árboles, llantas, botes, calzado y bolsas plásticas que inundan parte del margen de playa que visitan locales y turistas.

“Aquí en la playa Los Negritos, en el municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, podemos ver toda la concentración de los desperdicios de la gente, que son arrastrados por la corriente del río Lempa. Aquí, hay desechos plásticos no solo de botes de alimentos, sino también de los agrotóxicos como el Glifosato, que son lanzados a los márgenes del río cuando terminan de utilizarlos en los cultivos de la caña de azúcar”.

“El volumen de basura plástica es menor porque como CRIPDES, CORDES y otras organizaciones del municipio, hacemos campañas de limpieza en donde se extraen miles de libras de plásticos. Esta recolecta se hace cada dos meses y hemos llegado a una tonelada de basura en plásticos. Es lamentable con los árboles porque quedan en playa y le complican el desove a diversas especies de tortugas que desovan en el lugar. Todo lo que ocurre con el río Lempa, va a repercutir en la vida de todos y todas, necesitamos respuestas concretas de instituciones de gobierno, debemos salvar la vida del Lempa, para salvar la nuestra”, manifestó Belloso.

Por: Gloria Silvia Orellana.

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